
De todos los días
han sido los tuyos,
los que recuerdo
en que estabas
cerca de mi
han sido los tuyos,
los que recuerdo
en que estabas
cerca de mi
Tercera reencarnación


"I remember el cielo encendido por el sol del alba y el fuego de los hombres. ¿Tienen orejas las moscas? Y de tenerlas, ¿las habrá dejado sordas la guerra? Porque siempre están ahí, como venidas de ese cielo abierto sobre el infierno, palurdas con su vuelo al ralentí. Por una vez no se las oye. Ni cuando pasan junto al pabellón de una oreja. Entonces me acuerdo de Amir, a mi espalda, concentrado como nunca, amagando un golpe terrible... Una mosca aplastada es como un cuadro abstracto. La que adorna la mano de Amir, tan contento de su trofeo que ríe a carcajadas mientras rugen las armas, podría parecerse a una flor enferma, a un cangrejo mutante, a un objeto celeste, a un autorretrato en un espejo deformante, a una sonrisa de purificador étnico, a un burec mal cocido, a una baklava fallida o a un intelectual mediático, a un decreto del Consejo de Seguridad de la ONU, a una vista aérea de una ciudad herida... Cojo la mano de Amir y miro la palma manchada. Veo a Sarajevo, agonizante".